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Actitudes y Valores de la persona

Las actitudes hacia las personas con discapacidad y su influencia en situaciones de vulnerabilidad social [Comunicación]http://sid.usal.es/mostrarficha.asp?id=20369&fichero=8.4.2 hecho por elvis chero chiroque

Las actitudes hacia las personas con discapacidad y su influencia en situaciones de vulnerabilidad social [Comunicación]

 

Esta comunicación analiza las actitudes hacia las personas con discapacidad y su influencia en situaciones de vulnerabilidad social, aportando propuestas de intervención para su modificación. Esta participación se encuadra en una investigación sobre las actitudes hacia las pcd en la Universidad de Extremadura, donde llevamos a cabo un estudio centrado en los alumnos. El trabajo se realizó sobre 1001 alumnos de 31 titulaciones utilizando un cuestionario creado ad hoc con 44 items según escala tipo Lickert. Los resultados concluyen que son las mujeres las que expresan actitudes más positivas, que existen diferencias según la titulación cursada y que los alumnos que tienen algún tipo de contacto con pcd expresan actitudes más positivas. Las actitudes también se generan en grupos sociales determinados con características concretas. Esa pertenencia hizo que nos planteáramos también la relación con la vulnerabilidad social, investigando sobre los factores para situar a las pcd en el limite de la inclusión social. Los resultados sobre las actitudes se relacionan con las indicaciones sobre vulnerabilidad. Las propuestas de actuación inciden en promover programas de cambio de actitudes en los ámbitos en los que la situación de las pcd es muy sensible a la exclusión social, y que los conceptos de actitudes y vulnerabilidad social son esquivos y equívocos, de gran dinamismo y de difícil concreción práctica, considerando necesaria más investigación en este ámbito

Estudio sobre las actitudes hacia las personas con discapacidad entre los estudiantes de la Universidad de Extremadura

La necesidad de evaluar las actitudes hacia la discapacidad tiene uno de sus fundamentos principales en la importancia que tiene para las personas con discapacidad las actitudes que las personas cercanas a estas, los profesionales y, en general, el conjunto de la población (mayoritariamente no discapacitada) manifiestan hacia ellas. Existe en nuestro país una gran cantidad de investigaciones en esta materia, pero ninguna centrada en estudiantes universitarios.

En este sentido, la investigación se planteó una serie de objetivos fundamentales: el primero de los cuales, que da nombre al trabajo, pretende conocer cuáles son las actitudes hacia las personas con discapacidad entre los estudiantes de la Universidad de Extremadura; otro de los objetivos es determinar en qué medida las variables sociodemográficas planteadas se relacionan con las actitudes hacia las personas con discapacidad; y el tercero de los objetivos principales es identificar qué factores son determinantes a la hora de expresar dichas actitudes. Las hipótesis planteadas tratan de averiguar si existen diferencias significativas asociadas:
A,- El sexo de los sujetos, la titulación que cursan, el ámbito de procedencia, el nivel de estudios en el que están, la ocupación, el hecho de tener contacto con personas con discapacidad, tener algún tipo de discapacidad.

La muestra utilizada está compuesta por 1001 alumnos universitarios, cuya elección se hizo de manera aleatoria y estratificada, adaptada a al número de alumnos por centro y titulación, correspondientes a 31 titulaciones. Se creó "ad hoc" un cuestionario tomando como base diversas escalas sobre actitudes hacia personas discapacitadas, compuesto por 44 items de acuerdo a una escala tipo Licket. El proceso de tasación se llevó a cabo teniendo encuenta que hubiese titulaciones de todos los campos científicos, que hubiese titulaciones con aun contrastada relevancia social, que hubiese titulaciones con una particular vinculación con el ámbito de la discapacidad y también titulaciones sin relación con dicho ámbito.

Los resultados obtenidos ponen de manifiesto la importancia que tiene a la hora de la expresión de las actitudes hacia las personas con discapacidad el género de los sujetos investigados, manifestándose actitudes más positiva entre las mujeres que entre los hombres; también la titulación cursada se denota como un fundamental elementos diferenciador, siendo los alumnos de Educación Social, humanidades, Psicopedagogía o Ciencias del Deporte los que expresan actitudes más positivas, frente a los estudiantes de Medicina, Ingeniería Agrónoma, Derecho, Biología o Trabajo Social; y también el hecho de tener contacto con personas con discapacidad supone un actor determinante a la hora d de la expresión de las actitudes, de esta forma, aquellos que afirman no tener ningún contacto puntúan sensiblemente más alto que los que indican tener un contacto frecuente, habitual o permanente.

Los resultados nos proporcionan, en líneas general, una visión positiva de los estudiantes universitarios extremeños en cuanto a sus actitudes hacia las personas con discapacidad, pero con evidentes necesidades de mejora, al menos en cuanto al os factores señalados anteriormente. Y en este sentido deben ir encaminadas las futura líneas de investigación que puedan plantearse a partir de nuestro trabajo de Tesis, para conocer mejor las actitud y cambiar aquellas que perjudican la plena integración de la personas con discapacidad en el conjunto de nuestra sociedad y en la Universidad en particular.

Información recogida de Teseo (Bases de datos de las tesis doctorales leídas en las Universidades Españolas del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte)

 

Actitudes hacia las personas con discapacidad en profesionales del Primer Ciclo de Educación Infantil

En la actualidad consideramos una realidad en nuestra sociedad la integración escolar, social y laboral de las personas con discapacidad. Pero, a pesar de ello, ¿estamos convencidos de que las llamadas personas con discapacidad tienen similares derechos, capacidades, percepciones, posibilidades, etc. que las personas consideradas normales? Con este trabajo intentamos acercarnos a las opiniones que un grupo de profesionales integrado por personas consideradas normales tiene hacia los sujetos que poseen algún tipo de discapacidad. Concretamente, se trata de una muestra de cuidadoras de guarderías que manifiesta actitudes de aceptación hacia el colectivo indicado, actitudes positivas que quedan reflejadas en la defensa de los derechos fundamentales de las personas con discapacidad, postulando la necesidad de una vida normalizada y de inclusión en el ámbito escolar, social y laboral.

Actitudes hacia las personas con discapacidad de estudiantes de la Universidad de Granada

Este artículo recoge información sobre las actitudes que presentan los estudiantes universitarios granadinos hacia la discapacidad. La escala que se utilizó para medir estas actitudes fue la Escala de Actitudes hacia las personas con discapacidad (Verdugo, Jenaro y Arias, 1995). Se aplicó a un grupo de 488 estudiantes universitarios de distintas titulaciones de Magisterio (Audición y Lenguaje, Educación Especial, Educación Musical, Educación Física), Licenciatura en Psicopedagogía, Psicología y Educación Física. Los resultados mostraron que los estudiantes presentan actitudes positivas hacia los discapacitados, lo que puede deberse a la competencia de sus compañeros con discapacidad, a las acciones emprendidas por los servicios de orientación o a otras razones pendientes de estudio

Propuesta de intervención para la mejora de actitudes
hacia personas con discapacidad a través de
actividades deportivas y recreativas

   Son varios los instrumentos legislativos, promulgados por los órganos de gobierno, encaminados hacia la integración en la sociedad de colectivos con discapacidad, con el fin último de equiparar oportunidades. En este sentido, la práctica física y deportiva no debe ser una excepción. Tales propuestas pretenden, entre otros muchos objetivos, la progresiva concienciación de nuestra sociedad acerca de las necesidades de las personas con discapacidad, siendo uno de los deberes de las autoridades competentes la dotación de medios y recursos para garantizar su integración.

    Las Naciones Unidas (1988), reconocen que las actitudes sociales hacia las personas con discapacidad pueden suponer obstáculos más importantes para su inclusión en la comunidad que los derivados de su propia deficiencia. Pero no es sólo la sociedad la que puede poner obstáculos en ese proceso de inclusión en la comunidad, sino también, la actitud de algunos profesionales que deben intervenir sobre este colectivo. En este sentido, Larrieve (1982; citado en Verdugo, Arias & Jenaro, 1994, p.17) comenta que "mientras que la integración pueda ser impuesta por Ley, el modo en el que el profesor responde a las necesidades de sus alumnos puede ser una variable mucho más poderosa para determinar el éxito de la integración que cualquier estrategia administrativa o curricular", aunque no debemos olvidar en ningún momento el papel de los compañeros, el grupo de iguales y, ni mucho menos, de la familia.

    Sólo con el apoyo de toda la sociedad, tanto en actitudes positivas y tolerantes, se conseguirá una integración social efectiva de las personas con discapacidad (Verdugo y Arias, 1991). Además, comportamientos discriminatorios, caracterizados por arraigados prejuicios, afectan y son las causas de la desorganización de algunos sectores de la sociedad actual (Mastro, Burton, Rosendahl & Sherrill, 1996). Y, ¿qué mejor medio que la actividad física y el deporte para conseguir un desarrollo efectivo de este tipo de actitudes?... y, por que no decirlo, también de integración. En palabras de Sir Ludwig Guttmann, "el deporte debe convertirse en una fuerza impulsora para que los minusválidos busquen o restablezcan el contacto con el mundo que los rodea y, por consiguiente, el reconocimiento como ciudadanos iguales y respetados" (citado en Consejo de Europa, 1988, p.19).

    Según Triandis (1971), entendemos la actitud como "una idea provista de una carga emocional que predispone a una clase de acciones ante un determinado tipo de situaciones sociales". Si analizamos la definición aportada por este autor podemos diferenciar en ella tres componentes:

  • La idea (componente cognitivo).

  • La emoción asociada a esa idea (componente afectivo).

  • La predisposición a la acción (componente conductual).

    Para Ruiz (2002), el componente cognitivo se refiere a nuestras ideas, creencias o percepciones sobre un referente actitudinal. Tales ideas no tienen por qué ser verdaderas, ni necesariamente estar basadas en datos objetivos o en nuestra experiencia directa con esas personas. El componente afectivo define el conjunto de emociones asociadas a un pensamiento o idea. Finalmente, el componente conductual describe las acciones o tendencias de acción asociadas a los componentes anteriores, pudiendo ser de tipo abierto (contacto, ayuda, etc.) o encubierto (desprecio callado, etc.).

    Partiendo de los componentes propuestos en la definición anterior de actitud, Sherrill (1998, p.7) propone que "una actitud es una serie de creencias cargadas de emoción que predisponen a la persona a ciertos tipos de comportamientos". Por ello, es importante que valoremos (incluso midamos) los aspectos comportamentales, afectivos y cognitivos de los protagonistas que intervengan en cualquier proceso interactivo con personas con discapacidad (Slininger, Sherrill & Jankowski, 2000). Así pues, Sherrill (1998, p.225) apunta nuevamente que "la clave para cambiar comportamientos hacia personas que son diferentes son las actitudes. Esta es al esencia de la actividad física adaptada, la integración y la inclusión". Pero hay una serie de postulados que debemos tener en cuenta cuando abordemos cualquier temática en relación a las actitudes, en nuestro caso, hacia el colectivo de personas con discapacidad (Antonak & Livneth, 1988, pp.9-10):

  • Las actitudes son aprendidas mediante la experiencia e interacción con otras personas.

  • Las actitudes son complejas, con componentes múltiples.

  • Las actitudes son relativamente estables (a veces rígidas), debido a su resistencia a ser cambiadas.

  • Las actitudes tienen un objeto social específico como referente (personas, situaciones, eventos, ideas, etc.).

  • Las actitudes pueden cambiar en su cantidad y calidad, poseyendo diferentes grados de motivación (intensidad) y dirección (contra, a favor).

  • Las actitudes son manifestaciones del comportamiento, debido a la predisposición a actuar de cierta manera cuando el sujeto se encuentra con el referente hacia el que manifiesta esa actitud.

    Desde la teoría de la "acción razonable" (Reasoned Action; Ajzen & Fishbein, 1980), se entiende por actitud a una evaluación general o un sentimiento global, favorable o no favorable, hacia un comportamiento en cuestión. La teoría de la acción razonable postula que las intenciones y comportamientos pueden ser entendidos y predichos a partir de las actitudes manifestadas por la persona. De esta manera, las actitudes manifestadas hacia un objeto, persona o grupo en cuestión están determinadas por las creencias que tengamos sobre el mismo. Existen dos tipos de creencias (creencias personales y normas subjetivas o sociales), que interactúan influyendo en nuestras intenciones, lo que determina posteriormente nuestro comportamiento o serie de comportamientos (Sherrill, 1998; Duchane & French, 1998). Tales creencias son, por tanto, producto de nuestras experiencias pasadas, nuestro conocimiento y la nueva información que adquirimos (Kowalski & Rizzo, 1996), influyendo también sobre las actitudes que manifestamos hacia el objeto, persona o grupo de referencia.

    Consideramos varios los grupos de población cuyas actitudes hacia las personas con discapacidad pueden tener incidencia sobre el proceso de integración de las mismas, concretamente en el contexto donde se lleve a cabo esa interacción. Tales colectivos varían en función del contexto en el cual se lleve a cabo la actividad: contexto educativo, deportivo y recreativo / social.

    Respecto al ámbito educativo, y concretamente el de la Educación Física, las actitudes de los compañeros son consideradas como una de las variables más importantes para la integración de alumnos con discapacidad, con necesidades educativas especiales (NEE) (Sherrill, Heikinaro-Johansson & Slininger, 1994; Sherrill, 1998). Pero no sólo es fundamental la actitud de los compañeros de la comunidad educativa sino, más importante, la del profesor a cargo del grupo-clase. Así pues, en centros escolares donde se lleve a cabo la escolarización de alumnos con NEE, las actitudes de los profesores hacia la enseñanza de alumnos con diferentes grados de habilidad y discapacidad parece ser un factor clave para una inclusión exitosa (Jarvis & French, 1990; Rizzo & Vispoel, 1991; Heikinaro-Johansson & Sherrill, 1994; Heikinaro-Johansson & Vogler, 1996; Hodge & Jansma, 1999; Folsom-Meek & Rizzo, 2002). Las actitudes son, por tanto, el "punto de partida" para el éxito en el proceso educativo (Heikinaro-Johansson & Sherrill, 1994; Sherrill, 1998). Son varios los postulados, referentes al ámbito educativo, que varios autores defienden, algunos de los cuales son perfectamente extrapolables a los otros dos ámbitos de los que hablaremos posteriormente:

  1. Diversos autores defienden una estrecha relación entre la competencia percibida de los profesores y las actitudes que manifiestan hacia el proceso educativo y sus participantes (Rizzo & Vispoel, 1991). Así pues, la preparación del profesorado es un potente predictor de las actitudes hacia la enseñanza de alumnos con discapacidad (Folsom-Meek, Nearing, Groteluschen & Krampf, 1999), siendo más probable que las actitudes del profesorado sean más favorables cuando perciben en sí mismos un mayor nivel de competencia (Rizzo & Wright, 1988; Rizzo & Vispoel, 1991; Kowalski & Rizzo, 1996). Esa mayor competencia percibida es un factor clave para que se lleve a cabo el proceso de inclusión de forma exitosa (Heikinaro-Johansson & Sherrill, 1994; Heikinaro-Johansson & Vogler, 1996; Duchanne & French, 1998; DePauw & Doll-Tepper, 2000).

     

  2. Junto a la competencia percibida, otras variables de gran importancia son las experiencias pasadas del profesorado en enseñanzas con estos alumnos, así como el grado o nivel formativo que poseen en la materia. Las actitudes pueden ser mejores a medida que el grado de experiencias de trabajo con personas con discapacidad sea mayor (Rizzo & Vispoel, 1991; Kowalski & Rizzo, 1996), así cuando se posee un mayor grado de formación académica especializada (Rizzo, 1985; Kowalski & Rizzo, 1996; Folsom-Meek et al., 1999).

     

  3. Variables como el tipo de discapacidad, así como el grado en el que se manifiesta, pueden afectar también a las actitudes de los profesores (Kowalski & Rizzo, 1996). En este sentido, la predisposición suele ser más adecuada ante alumnos con discapacidades leves que severas (Rizzo & Vispoel, 1991).

     

  4. Otras variables que pueden influir, pero con resultados menos concluyentes, son el género del docente y su edad. Respecto al género, algunos estudios sugieren que las mujeres tienen actitudes más favorables que los hombres (Aloia, Knutson, Miner & Von Seggern, 1980), aunque hay otros que no encuentran diferencias significativas al respecto (Rizzo & Vispoel, 1991; Duchane & French, 1998). Respecto a la edad, diversos estudios (Rizzo, 1985; Rizzo & Wright, 1988; Rizzo & Vispoel, 1991) muestran que profesores de Educación Física con edad avanzada muestran actitudes menos favorables que sus colegas más jóvenes.

    No obstante, nunca debemos olvidar otros factores que condicionan y/o limitan el proceso de inclusión en el ámbito educativo: falta o insuficientes destrezas docentes, fondos económicos, materiales adaptados o servicios de apoyo especializados, junto a las actitudes negativas, tanto del profesor como de los compañeros.

    El segundo de los ámbitos apuntados con anterioridad, y en el que el colectivo de personas con discapacidad puede practicar e interaccionar con otros protagonistas, es el deportivo. La satisfacción de la persona que practica cualquier actividad físico-deportiva va estar mediada, en gran manera, por el apoyo social percibido de los demás miembros con los que interactúa en ese entorno: compañeros, entrenador, amigos, familia, etc. Algunos de los aspectos comentados acerca del ámbito educativo, de la Educación Física, se dan también en el ámbito deportivo. De esta manera, monitores, técnicos o entrenadores tienden a manifestar actitudes más favorables hacia deportistas con una discapacidad leve que severa (Conatser, Block & Lepore, 2000), así cuando poseen un mayor bagaje de experiencias hacia este colectivo y una mayor formación especializada (Block & Rizzo, 1995). Si asumimos que las intenciones de la persona es un buen predictor de su comportamiento, y que las actitudes mostradas corresponden a esas intenciones (Ajzen & Fishbein, 1980), podemos suponer que las actitudes mostradas por los responsables de la actividad deportiva y su intervención técnica están íntimamente relacionadas. Al igual que apuntamos anteriormente, en el ámbito deportivo las actitudes influyen determinantemente en el éxito del proceso de inclusión (Rizzo, Bishop & Tobar, 1997), ya que actitudes favorables pueden determinar el correcto desarrollo y satisfacción con la actividad físico-deportiva practicada por la persona con discapacidad.

    El tercer contexto que diferenciamos es el del ocio y la recreación, entorno al cual vamos a articular nuestra propuesta posterior. Trabajos como el de Blinde y McClung (1997), han abordado el impacto que diversas actividades recreativas (hípica, natación, bolos, tenis, pesca, Tai-Chi, entre otros) han tenido sobre las auto percepciones físicas y sociales de personas con discapacidad. La participación en actividades recreativas influye sobre cuatro aspectos de la autopercepción física: nuevas experiencias corporales, realzar la percepción de sus logros físicos, redefinir sus capacidades físicas e incrementar su confianza para la realización de nuevas actividades físicas.

    Las percepciones negativas que una persona puede llegar a tener de sí mismo, especialmente en este colectivo, pueden derivarse de varias fuentes: experiencias negativas de socialización, restricción de oportunidades o "etiquetado" social de las personas con discapacidad como individuos con un "estatus especial" (Finkelstein & French, 1993). A veces, tales experiencias y creencias se manifiestan en respuestas sociales como segregación, devaluación, estigmatización o discriminación. La consecuencia última de estas experiencias negativas es que, en la mayoría de los casos, las personas con discapacidad interiorizan esas actitudes negativas que la sociedad tiene hacia la condición de discapacidad, construyendo una percepción negativa de sí mismos (Finkelstein & French, 1993). Aunque las percepciones de sí mismos están frecuentemente influenciadas por las creencias y expectativas de la sociedad, la persona con discapacidad participa activamente en la construcción de su propia identidad, de manera que se constituyen, confirman y transforman esas percepciones a través de las interacciones con los demás (Williams, 1994). Las autopercepciones son dinámicas, pudiendo influir en futuras actitudes y comportamientos de la persona para con la sociedad en la que vive.

    Una de las formas para mejorar las autopercepciones de individuos con discapacidad es a través de la participación en actividades deportivas y recreativas. Debido a que el cuerpo es el mecanismo / instrumento con el que se interviene en la actividad, la participación puede incidir en la auto percepción física de los sujetos (Taub & Blinde, 1996; citado en Blinde & McClung, 1997). Además, si la actividad es llevada a cabo en un contexto de libre acceso a los miembros de la sociedad, la interacción entre personas con y sin discapacidad mejorará las percepciones sociales de los primeros (Brasile, Kleiber & Harnisch, 1991).

    La actividad que proponemos a continuación es el resultado de varias experiencias y actividades llevadas a cabo en diferentes localidades españolas, en las que se ofrece al conjunto de la sociedad participar en una serie de actividades recreativas y deportivas específicas para personas con discapacidad. Pretendemos con las mismas, incidiendo sobre el componente conductual de la actitud, que la persona que se implique en la actividad, durante el tiempo de participación en la misma, vivencie una serie de sensaciones y emociones (componente afectivo), que le lleve posteriormente a un cambio de ideas sobre el colectivo de personas con discapacidad (componente cognitivo).


Nuestra propuesta

 La participación conjunta, en un contexto en el que se incluyen a personas con y sin discapacidad, puede reportar resultados beneficiosos como mejora de la autoestima o un incremento de la aceptación social (Lindstrom, 1992). Además, el contacto entre personas con y sin discapacidad, caracterizado por una actividad cooperativa, interacción personal, beneficios mutuos e igual estatus durante la actividad, puede conllevar a una mejora de las actitudes (Sherrill et al., 1994; Tripp, French & Sherrill, 1995). Coincidimos con Makas (1988) en que, al inicio de actividades de este tipo, ambos grupos pueden experimentar cierto estrés al no conocer qué esperan los otros de sí mismos en esa situación, pero partimos de la premisa de que debemos incidir en las habilidades y capacidades que ambos pueden desempeñar en ese momento. En esa situación en la que ambos se encuentran en una situación similar (p.e., sentando en una silla de ruedas, tapando los ojos, etc.), la persona que participa vivencia las limitaciones, ventajas o diferencias que el deportista con discapacidad tiene en esa tarea o deporte en concreto, debiéndose adaptar a esa nueva condición para el correcto desarrollo de la actividad. Muchas de las actitudes negativas o bajas expectativas que la sociedad tiene hacia este colectivo se deben a que focalizan más la atención en sus limitaciones, en vez de sus capacidades, unido a un gran desconocimiento, tanto de la discapacidad como de las modalidades deportivas que pueden ser practicadas. De esta manera, por ejemplo, la persona que participa en una actividad de baloncesto en silla de ruedas vivenciará las nuevas posibilidades (desplazamientos, giros, etc.) que la modalidad deportiva en cuestión le ofrece.

    Por tanto, la experiencia directa entre personas con y sin discapacidad constituye la base para construir y cambiar creencias y, por tanto, comportamientos (Hodge, Davis, Woodard & Sherril, 2002). Tomamos como pilares conceptuales de nuestra propuesta algunos de los postulados de la Teoría del Contacto (Allport, 1954; citado en Mastro et al., 1996), la cual establece que la discriminación y los prejuicios hacia un grupo minoritario pueden reducirse por el contacto directo entre ambos grupos. Para ello, deben darse las siguientes condiciones: a) las partes implicadas en la actividad deben poseer el mismo "estatus" (por ejemplo, todos en silla de ruedas en baloncesto en silla, todos con ausencia de visión en Goalball, etc.), y b) los sujetos deben perseguir unos objetivos comunes (los propios de la actividad deportiva en particular).

    Shaver, Curtis, Jesunathadas y Strong (1987; citado en Kowalski & Rizzo, 1996) apuntan que las actitudes hacia las personas con discapacidad pueden ser mejoradas mediante, al menos, cuatro estrategias: información, contacto directo con personas con discapacidad, persuasión y experiencia vicaria (aprendizaje por modelado u observación). Por otro lado, Ruiz (2002) establece una serie de pautas de intervención para la modificación de actitudes hacia el colectivo con discapacidad. Vamos a apuntar cada una de las estrategias propuestas por esta autora, incidiendo en algunas de las actividades que hemos llevado a cabo en nuestras experiencias:


1. Información

    Puede aportarse información acerca de la discapacidad (tipos, características, problemas, etc.), servicios y asociaciones, recursos materiales, etc. Pero también esa información puede ser específica del deporte, incidiendo en aspectos como: a) las modalidades deportivas existentes para los grandes grupos de discapacidad (discapacidad física-funcional -parálisis cerebral, lesión medular, amputación, espina bífida, etc.-, sensorial -visual y auditiva- e intelectual); b) la organización internacional (ISMWSF, CP-ISRA, ISOD, IBSA, CISS, INAS-FID y Special Olympics Internacional) y nacional (FEDMF, FEDPC, FEDC, FEDS, FEDDI y Special Olympics España) del deporte para personas con discapacidad; c) sistemas de clasificación para la competición deportiva (clasificaciones basadas en criterios médicos o funcionales); y d) organizaciones internacionales (IPC, IFAPA, CIAD, IPCSSC) y nacionales (CPE) que regulan la competición, la práctica deportiva y la investigación en relación a este colectivo.

    En nuestro caso, esta intervención ha sido llevada a cabo mediante tres procedimientos: a) información verbal por megafonía de cada una de las actividades que se llevaban a cabo; b) proyecciones audiovisuales de competiciones deportivas de ámbito internacional; y c) posters informativos. Elaboramos cinco posters con los siguientes contenidos: 1. Discapacidad físico-funcional (información acerca de qué es una lesión medular, una amputación, espina bífida, etc.; clasificaciones médico-funcionales de ISMWSF e ISOD; y modalidades deportivas que pueden ser practicadas por este colectivo); 2. Parálisis Cerebral (definición, clasificación deportiva de CP-ISRA y modalidades deportivas); 3. Discapacidad sensorial visual (definición, parámetros de diagnóstico -agudeza y campo visual-, clasificación de IBSA y modalidades deportivas); 4. Discapacidad sensorial auditiva y discapacidad intelectual (definición, adaptaciones para la práctica deportiva, modalidades deportivas que pueden practicar y Special Olympics); y 5. Generalidades del Deporte Adaptado (terminología básica -deficiencia, discapacidad y minusvalía-, y organización nacional e internacional, tanto a nivel deportivo como de asociaciones que apoyan cada gran grupo) (Figura 1). También aprovechamos estas actividades para mostrar a quien lo desee diverso material adaptado, para que puedan explorarlo y conocerlo (balones sonoros de goalball y fútbol sala, clubs para lanzamientos en atletismo para paralíticos cerebrales, pasillos sensoriales, dominó táctil, etc.).

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