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Actitudes y Valores de la persona

LOS VALORES EN LA MUJER

 Los Derechos Humanos no incluyen a los de las mujeres. La historia de los Derechos Humanos de las mujeres es muy reciente, hasta principios del Siglo XX las mujeres no comenzaron a salir de la sombra y a aparecer en la vida pública. Ni siquiera en la revolución industrial y la Ilustración propició la consideración de la mujer como ser humano igual que el hombre, de hecho, en la Revolución Francesa (1789), Olymp de Gouz fue decapitada por el atrevimiento a de pedir la igualdad de derechos para las mujeres.

En 1889, en las últimas décadas del siglo XIX se graduó Cecilia Grierson (1859-1934), la primera mujer que logra ingresar a la Universidad, primera médica argentina y sudamericana.

 El siglo XX se inició con la demanda del acceso de las mujeres a la educación. Quien podría discutir hoy el valor de la educación. Siempre digo en mis cátedras “Si tenemos libertad y educación lo demás vendrá por añadidura”.

Sin embargo, la educación fue un derecho muy negado a la mujer. Si bien es cierto, que las mujeres de las élites, tuvieron posibilidades de acceder a algunas formas de instrucción, la enseñanza que se les brindaba a las niñas, tenía relación con la religión, las manualidades, el arte culinario y en algunos casos la música. Es decir las cosas propias del rol que desempeñaba en los hogares y en la sociedad . Aquí no puedo dejar de mencionar a Sarmiento, que fue precursor de la educación de la mujer, sosteniendo la igualdad de derechos y oportunidades para ambos sexos.[1] Es importante destacar que en Argentina, en el Censo de 1869 revela que de cada 100 niños en edad escolar, 20 asistían a la escuela y de cada 100 niñas, lo hacían 19. Quince años después, o sea en 1884, la Ley de Educación estipulaba la educación obligatoria, laica y gratuita para todos.

Por estricta curiosidad, consulté un libro “Situación Educativa de las Mujeres Argentinas” de Maglie y Frinchabo editado en 1988, con datos estadísticos de 1980.

De cada 100 matriculados en el nivel Primario, 51 son varones y 49 son mujeres. En ese tramo de 6 a 14 años de edad, el Censo de 1980  arroja 48.202 varones más que mujeres.

En 1974, de cada 100 varones que ingresaron a 1er. Grado, se matricularon 50 en 7º (1980). En cuanto a las niñas de cada 100 que ingresaron a 1er. Grado en 1874, se matricularon 58, en 7º (1980). Es decir concluyen el ciclo primario el 49% de los varones y el 51% de las mujeres.

En la Educación Media sucede la misma situación ventajosa para las mujeres, que no sólo se matriculan en mayor número, sino que también egresan en una proporción significativamente mayor que los varones.

En el Nivel Superior: Los mujeres tienen sensible desventaja en el nivel universitario. Pero es mayor la proporción de mujeres en el nivel superior no universitario.

Como conclusión, la situación educativa de las mujeres respecto al acceso y permanencia en todos los niveles del sisitema educativo, no sólo está equiparada a la de los varones, sino que es ventajosa.

La diferenciación biológica de los sexos es indiscutible, pero mantener la actual discriminación sociogenérica es insostenible.

La sociedad de todos los tiempos, forma a la mujer de una determinada manera, con naturales características como si fueran propias de la naturaleza femenina. Siguiendo a Beatriz Fainholc que nos plantea, respecto a la mujer, las relaciones sociales asimétricas – educación, ocupación, reconocimiento social- operantes en la vida cotidiana, en condiciones muy complejas que determinan el comportamiento de ella de un modo previsible y esquemático


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